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“Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme:
al contrario, es para mí una necesidad imperiosa.
¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”

1 Cor 9,16

Grupo Misionero

Nuestra Señora de Luján

El Grupo Misionero Nuestra Señora de Luján pertenece al Servicio de Pastoral Universitaria. Está conformado, en su mayoría, por chicos y chicas, estudiantes universitarios cristianos, que tratan de vivir día a día su compromiso misionero en la tarea de anunciar el Evangelio en sus realidades concretas.

Una vez al año, cada miembro del grupo de invierno para realizar una misión evangelizadora en la colonia “La Matanza”, provincia del Chaco. Antes, hacemos varias reuniones preparatorias donde proponemos y programamos actividades de catequesis para compartir la fe con la querida gente chaqueña de La Matanza.

Luego de un largo viaje, acompañado de mates y guitarras, llegamos a la escuelita rural 445. Todo es muy sencillo, pero en esa sencillez se da un hecho grandioso: la comunión y el compartir de la fe. Durante una semana celebramos con mucha alegría la bendición de ser discípulos y misioneros de Nuestro Señor Jesucristo. “Él es el Camino, la Verdad y la Vida.” Eso es lo que vivimos con mayor intensidad en esos días.


Cómo es una Jornada de Misión

Cada día, nos despertamos bien temprano, justo cuando el sol está saliendo. Con el desayuno, alimentamos el cuerpo, y con la oración de la mañana, las laudes, el espíritu. Luego salimos, de par en par, a compartir la Buena Nueva. A veces hay que caminar muchos kilómetros para llegar a las casas de las familias. A la hora del almuerzo volvemos todos a la escuela. Después de una breve siesta, a trabajar en la escuelita. Ahora le toca a ellos venir a visitarnos. Nos dividimos en grupos de niños, jóvenes y adultos para trabajar las actividades que preparamos en Buenos Aires. Terminamos nuestro día con la Santa Eucaristía, fuente y culmen de todo lo que hacemos y vivimos.

A la noche, volvemos a recargar el cuerpo y el espíritu. Dos misioneros se encargan de la comida, y más tarde, dos más de la oración de la noche. Al calor del fogón y de la oración, nos despedimos de cada día. Cada día es único, largo, exigente, pero sin duda alguna, gratificante. Vamos a nuestro descanso con el corazón sonriente.

Así pasamos cada uno de los días de esa semana tan especial.

De vuelta a Buenos Aires, impresionados por la gran ciudad, nos volvemos a reencontrar con nuestra vocación a ser discípulos y misioneros. Volvemos felices y seguros que nuestro compromiso misionero sigue. Somos misioneros, siempre. En el Chaco, en nuestras familias, en la Universidad, en nuestros trabajos, y en todas las realidades en que Dios nos llame a anunciar su Amor.

Crónicas de la Misión 2008:

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Todo comenzó hace casi dos meses, un llamado, una invitación y un Sí...


+  por Mariqui

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+  por Pablo

La verdad es que cada segundo vivido en esa semana fue…


+ carta de Vicky

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