Pastoral

NUESTRA MISIÓN COMO CRISTIANOS : SER LUZ PARA LOS OTROS

Leemos en el Evangelio  de Mateo :

( Jn 8, 12-13 )
En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida».

( Mt. 5, 14-16)

"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz para poner debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."


Cuento para reflexionar : El hombre vela

Había una vez un hombre llamado “vela”, que cansado de las tinieblas que rodeaban su existencia, se quiso abrir a la luz. Y era esa su ansia, su deseo, su ambición: recibir luz. Un día la luz verdadera se iluminaba  a todo hombre, llegó con su presencia contagiosa y lo iluminó, lo encendió. Y vela se sintió feliz por haber recibido la luz qué vence las tinieblas y le da seguridad a los corazones.

Muy pronto se dio cuenta de que haber recibido la luz constituía no sólo una alegría, sino también una fuerte exigencia. Si, tomó conciencia de que para que la luz perdurara en él, tenía que alimentarla desde el interior, a través de un diario derretirse, de un permanente consumirse. Entonces su alegría cobró una dimensión más profunda, pues entendió que su misión era consumirse al servicio de la luz y aceptó con fuerte conciencia su nueva vocación.

A ratos pensaba que hubiera sido más cómodo no haber recibido la luz, pues en vez de un diario derretirse, su vida hubiera sido un “estar ahí”, tranquilamente. Hasta tuvo la tentación de no alimentar más la llama, de dejar morir la luz, para no sentirse tan molesto.

También se dio cuenta de que en el mundo existen muchas corrientes de aire que buscan apagar la luz. Y a la exigencia, que había aceptado, de alimentar la luz desde el interior se unió llamada más fuerte a defender la luz de ciertas corrientes que circulan por el mundo.

Más aún: su luz le permitió mirar más fácilmente a su alrededor y alcanzó a darse cuenta de que existen muchas velas apagadas; unas, porque nunca habían tenido la oportunidad de recibir la luz, otras, por miedo a derretirse, las demás, porque no pudieron defenderse de algunas corrientes de aire. Y se preguntó muy preocupado: ¿Podré  yo encender otras velas? Y pensando, descubrió también su vocación de apóstol de la luz. Entonces se dedicó a encender velas, de todas las características, tamaños y edades, para que hubiera mucha luz en el mundo.

Cada día crecía su alegría y su esperanza, porque en su diario consumirse, encontraba velas de todas partes. Velas viejas, velas de hombres, velas de mujeres, velas jóvenes, velas recién nacidas y todas bien encendidas.

Cuando presentía que se acercaba el final, porque se había consumido totalmente al servicio de la luz, identificándose con eso, dijo con voz muy fuerte y con profunda expresión de satisfacción en su rostro. “Cristo está vivo en mi”.

Preguntas para reflexionar

¿Qué aspectos de tu vida te dicen que eres luz para otros?

¿Cuáles son los aspectos de tu vida más oscuros?

El análisis de su vida familiar y grupal: ¿Da como resultado luz o tinieblas? ¿Por qué?

Aquí podemos comprobar que, debido a que somos luz, iluminamos al mundo. Y es esta nuestra misión .

Pero ¿Cómo lo iluminamos? ¿Diciendo que somos creyentes? ¿Predicando el evangelio?

 
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