Pastoral

FE, ESPERANZA Y AMOR EN TIEMPOS DE CRISIS

La crisis está definida como un cambio o una mutación que ocurre en procesos históricos, políticos, sociales o espirituales ya sea para que haya una mejora o un empeoramiento de la situación. También, la crisis, hace referencia al estado en que se encuentra un determinado proceso para decidir su continuación, modificación o cese. Y, por último, se considera como el momento de crisis la instancia de resolución de una negociación importante.

Sin duda, más allá de estas frías definiciones, los tiempos de crisis afectan a la persona porque alteran las costumbres, presentan situaciones nuevas y descolocan sensiblemente.

 

Un ejemplo de la naturaleza

Al respecto me gusta utilizar el ejemplo que nos da la naturaleza en un animalito bastante desagradable pero que tiene mucho para enseñarnos acerca de este tema. Me refiero a ciertas clases de víboras y de culebras que, en determinado momento de su crecimiento deben perder la piel que las recubre para cambiarla porque, dadas sus características, en caso contrario se asfixiarían dentro de su viejo vestido. Hasta que le vuelve a crecer pasan un tiempo en carne viva; las mismas piedritas, espinas y la tierra por la que reptan se convierten en una amenaza. Lo que antes no las dañaba, en carne viva se convierte en un calvario de sufrimientos.

Algo parecido nos ocurre en estos tiempos. Cualquier situación está agravada porque nos sentimos en carne viva. La crisis de algunas instituciones, los problemas económicos y sus consecuencias sociales nos exponen severamente a la realidad.

 

Aprovechar la crisis para crecer

Sin embargo, no hay que olvidar que, la crisis, es una instancia de resolución y, por lo tanto, puede devenir en mejoras si sabemos aprovecharla. Es allí donde nuestras actitudes toman un papel protagónico.

La fe se convierte en el sostén inigualable que nos permite sobrellevar el dolor y la angustia aportando la energía que necesitamos para hacerlo.

La esperanza es el motor que aporta las certezas que nos hacen falta para no bajar los brazos. Una esperanza que no es una ilusión vana sino que se sustenta en la convicción de que una sociedad mejor, más justa, es posible.

Por último, y no por menos importante, el amor es la llave que abre las puertas de la fraternidad y la solidaridad para resolver la crisis en favor del respecto de la dignidad de la persona.

Cuando los derechos del individuo y de la comunidad son atropellados, e incluso conculcados, se puede optar por la resignación; pero el compromiso con el mensaje del evangelio y con el Dios de la vida no puede sumirnos en la depresión. Las culebras y las víboras del ejemplo recobran su piel y salen fortalecidas de su proceso de cambio. Alcanzan la madurez y viven de una manera mejor. Asumir esa realidad es lo menos que se nos puede pedir.

 

Para pensar y comentar en el grupo

- ¿Hay alguna parte del texto reflexionado que me pareció más significativa que las otras ? ¿cual? ¿porque?

- ¿Cómo vivimos los tiempos de crisis? (en nosotros mismos , en nuestra familia, en nuestra comunidad del S.P.U)

- Cuando atravesamos una crisis, ¿dedicamos algún tiempo a reflexionar acerca de lo que nos pasa? 

- ¿Buscamos vías de solución para los problemas o nos dejamos atropellar por la realidad?

- ¿A nivel de nuestra comunidad sabemos buscar juntos una solución , abriéndonos al diálogo, escuchando verdaderamente al otro y aceptando su punto de vista, aunque difiera del mio?

- Tanto a nivel personal como comunitario, ¿como han jugado mi fe, mi esperanza y mi amor en los tiempos de crisis?

 
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